El cierre del Festival Casals tendrá un concierto especial




Hace poco más de una década, el maestro Maximiano Valdés se estrenó como director artístico del Festival Casals con la compleja Sinfonía Núm. 3, de Gustav Mahler. Era la primera ocasión que dirigía a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico en tan extensa obra y ejecutarla conllevó un gran reto. En ese entonces, la principal orquesta del país ensayaba en un salón ubicado en el último piso del Centro de Bellas Artes de Santurce, que, como bien recordó el maestro, no tenía las condiciones mínimas para hacer esta música.

Por esto, interpretar la obra de Mahler en aquel año 2008 fue un gran desafío. Ese momento, sin embargo, marcó el inicio de una relación entre el maestro Valdés y la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, la cual se ha afianzado con el tiempo. Basta escuchar nuestra orquesta para apreciar la madurez y la calidad sonora lograda en los pasados diez años.

Reconociendo ese nivel, el maestro Valdés decidió que era momento de volver a interpretar la Sinfonía Núm. 3, de Gustav Mahler, con la cual cerrará la sexagésima edición del Festival Casals este sábado, a las 8:00 p.m., en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce.

La mezzosoprano Odemaris Ortiz, la Coral Filarmónica de San Juan, bajo la dirección de Carmen Acevedo; la Coral Juvenil de Puerto Rico y el Coro de Niños de la Escuela Preparatoria del Conservatorio de Música de Puerto Rico, ambos bajo la dirección de Jo-Anne Herrero, formarán parte de este concierto de clausura que marca un momento especial tanto para el maestro Valdés como para la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

“Hace diez años que no se tocaba esta obra que es muy importante para la Orquesta. Es la más larga de las Sinfonías, no sé si en absoluto, pero ciertamente en las de Mahler, y representaba un reto importante para nosotros en este momento. Además, yo tenía claro en mi mente cómo fue la primera vez y quería comparar todo; el nivel de la Orquesta, mi nivel, cómo fue ese año y cómo ha sido ahora”, compartió el maestro.

Agregó que en esta ocasión la ejecución ha sido “mucho más fácil” a pesar de la extensión de la pieza, la cual dura alrededor de una hora y cuarenta minutos. “La síntesis ha sido más clara en mi cabeza y en la cabeza de ellos, de modo de que el trabajo ha sido más fácil y ha habido más tiempo para comprender esto porque es una pieza que no tiene solo música. Así que las razones son más que nada buscar una obra sinfónica importante que la Orquesta hubiese hecho conmigo, aunque hace muchos años, y que significara para nosotros una constatación de cómo han sido estos diez años de trabajo en conjunto”, dijo el director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

La grandeza de Gustav Mahler

Valdés explicó que la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler (nacido en 1860) consta de seis movimientos donde se aprecia el genio del compositor y director bohemio-austriaco, quien entendía que“todo lo que nos rodea puede caber en la música”.

“Ningún compositor centro europeo o europeo desde el periodo barroco hasta ese momento había escrito que no fuese objetivamente hermoso y que no tuviese como objetivo alcanzar una belleza y que la gente se sintiera inspirada. Hasta que, de repente, llega este hombre que dice que la música no tiene que ser selectiva, no tiene por qué ser necesariamente buena, también puede ser un contenedor de todo lo que nos rodea. Entonces, empezamos a escuchar instrumentos, motivos, que no tienen nada que ver con lo que se había hecho hasta ese momento y eso generó una fuerte reacción”, narró sobre la grandeza de este compositor cuya música dejó de tocarse después de su muerte, en 1911, por considerarse “vulgar e incomprensible” desde el punto de vista de su contenido. Tiempo después, diversas figuras, entre ellas el director Leonard Bernstein, reconocieron su gran importancia y comenzaron a interpretarla nuevamente.

La Tercera Sinfonía de Mahler es un canto a la naturaleza, a la creación, en la que, según el maestro Valdés, se aprecia una gran influencia de los pensamientos filosóficos de Nietzsche y Schopenhauer.

Los seis movimientos son una travesía que inicia con la creación del cosmo, pasando por el mundo natural, animal, hasta que finalmente llega al ser humano, sigue con la trascendencia y termina con la eternidad.

“Musicalmente es difícil. Tiene pasajes que son naíf, pasajes que son un poco grotesco y tiene música sublime en el último tiempo”, expresó el maestro, toda vez que catalogó como un “reto enorme” ejecutar la pieza.

“Es una masa orquestal de 100 personas y controlar eso es difícil, pero hemos estado trabajando y nos entendemos perfectamente después de diez años, así que estoy confiado en que esté todo muy bien”, puntualizó.

“Hay que mantenerlo”

La sexagesimatercera edición del Festival Casals comenzó el pasado 3 de marzo con el concierto del conjunto Le Concert des Nations, que incluyó la participación del reconocido Jordi Savall, virtuoso de la viola da gamba. Continuó con The Saint Paul Chamber Orchestra, junto al pianista y director Christian Zacharias, en lo que a juicio del maestro Valdés fue una de las “grandes noches” del festival.

Le siguió el Díaz Trio. También estuvo el joven pianista Rémi Geniet, mientras que ayer le tocó el turno al violonchelista Amit Peled y a la pianista Noreen Polera.

Una de las novedades fue el concierto del sábado, 9 de marzo, donde se presentó la pieza de danza teatro ‘[email protected] de la Bernarda”, dirigida por Rosa Luisa Márquez y la bailarina Jeanne d’Arc Casas. Seguido de “”La vida breve”, ópera de Manuel de Falla, donde se combinó la danza, el teatro, la música, en una presentación innovadora para en el Festival Casals que atrajo nuevo público y dio oportunidad a cantantes y artistas jóvenes del país para demostrar su alta calidad artística.

“Es cierto que el Festival ha sido la oportunidad para ver grandes artistas internacionales aquí, pero también es cierto que lo importante es la música y cómo se haga. Ese es el principio. Puerto Rico produce muy buenos cantantes y tienen muy poca oportunidad. El hacer ‘Vida breve’, que es una ópera joven de Falla, con gente joven que está aquí tenía el doble desafío, primero, de buscar alcanzar el mismo nivel que se ha alcanzado aquí con cantantes internacionales y eso se logró con creces Segundo, integrar grupos de artistas puertorriqueños afines en una producción nueva que el público no había visto y el resultado es que hubo mucha más gente que en un concierto tradicional”, comentó Valdés, quien desea seguir explorando un programa variado como el que se presentó, donde pueda coexistir el repertorio clásico con otras manifestaciones artísticas, como el teatro o la danza. Esto con el fin de atraer nuevo público al Festival Casals.

Valdés reconoció que la asistencia al evento ha mermado, por lo que urge un trabajo de formación y educación musical tanto a nivel escolar como universitario para que este evento siga teniendo el alcance que ha tenido desde que el maestro Pablo Casals lo fundó hace seis décadas.

“El desafío del Festival Casals no tiene solo que ver con la calidad de lo que presentamos, tiene que ver con cómo hacer algo indispensable con él, cómo hacer que muchísimas más personas puedan disfrutar de los conciertos, cómo podemos convencer del valor de la propuesta y hacerla necesaria”, dijo.

En esa dirección invitó al gobierno, así como a la empresa privada a aunar esfuerzos para que este evento cultural siga teniendo resonancia a nivel nacional e internacional.

“No me cabe ninguna duda que una ciudad como San Juan, y Puerto Rico en general, debe salvar un festival que tiene 60 años y que es un punto de referencia hoy en día en toda Latinoamérica. No quedan muchos festivales de esta naturaleza. No sé de ningún festival como este en Latinoamérica y en Estados Unidos, tampoco. De modo que congregar aquí a toda esta gente en 15 días sigue siendo algo que los músicos miran desde afuera como un ejemplo que todavía perdura. Hay gente que está convencida de que esto hay que mantenerlo”, sostuvo.

Al cuestionarle si el futuro del Festival Casals está en riesgo, Valdés dijo que ciertamente necesita más apoyo, sobre todo del sector privado, pero lo más importante es que se comprenda su valor.

“Yo sigo escuchando gente que dice cuando yo era chiquito yo iba al festival, pero ¿por qué ya no vienen? Cuando fui por primera vez al Festival de Salzburgo me encontré no solo una ciudad sino un país volcado en su festival porque era una marca de prestigio internacional que daba un enorme prestigio a Austria, y yo quisiera que todos se involucraran en un festival como este que prestigia a Puerto Rico”, sostuvo el maestro.

El director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico insistió en que este evento tiene una gran capacidad de atraer turismo cultural y que tanto el sector público como privado deberían sentarse y darle un “espaldarazo” al evento. Dijo que la Fundación para Puerto Rico se ha mostrado interesada en un proyecto en esa dirección, sobre todo, para lograr conexión con el sector turístico especializado o interesado en la música clásica.

Valdés enfatizó en la importancia de la formación educativa y precisó que en esa dirección “queda trabajo pendiente que hay que realizar”.

“Necesitamos formar público de gente que esté acostumbrada a escuchar música clásica, que entienda el valor de esto y que no piense a fijarse en lo sustitutivo que es el nombre del solista, que si el solista no es un mega star, ‘pues no vamos’. Poder adquirir esa educación que les permita tener un juicio a base a lo que ellos saben y comparar con la persona que están escuchando a pesar de no ser esa persona un artista muy conocido”, puntualizó.

Se queda

Maximiano Valdés precisó que ya se encuentra trabajando en la próxima edición del Festival Casals a pesar de que su contrato con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico vence este año.

“Estoy haciendo el próximo y tengo que hacerlo porque si no evidentemente no puede ser. Así que estoy trabajando en eso y por ahora sigo”.

¿Se quedará frente a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico?, se le preguntó.

“Entiendo que se está trabajando en esto y mi intención es continuar con la Orquesta y, naturalmente, este festival tiene que seguir existiendo. Por consiguiente, yo sigo trabajando en él”, concluyó.



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