Yo-Yo Ma retorna a la casa de Casals




Cero intermediarios presentes. Ningún publicista está conectado a la conversación telefónica, como a veces suelen sugerir las grandes estrellas del entretenimiento.

Buenas tardes, soy Yo-Yo Ma.

Buenas tardes maestro. Bienvenido a la casa del maestro Casals.

Ríe con fuerza y recuerdo tantas fotos en las que, si no está concentrado tocando el violonchelo, está, precisamente, sonriendo.

Ahhhh. Cada vez que vengo a Puerto Rico siento que estoy haciendo una parada en la casa de Pablo Casals. Hay algo muy espiritual en venir a la isla y tocar Bach en San Juan, pienso que es tan especial y que realmente que es un homenaje al maestro.

Ma es considerado el más importante violonchelista de nuestra era, como lo fue su predecesor, Casals, a quien menciona con frecuencia. Y además de su probado talento para tocar dicho instrumento, el egresado de la escuela Juilliard y de las universidades Columbia y Harvard, gesta iniciativas culturales en las que pueda demostrar el modo en que la cultura nos conecta y puede ser el cimiento desde el cual podemos conocernos, solucionar conflictos y construir un mundo más equitativo.

Para eso creó su gira “The Bach Project Tour” que lo llevará a presentar 36 conciertos en seis continentes y en cada ciudad se celebrará un “Day of Action” en el que se discutirán temas pertinentes a la zona. De ahí que mañana viernes sea su concierto en el Centro de Bellas Artes, de la mano de Pro Arte Musical, y el sábado tenga lugar el conversatorio “El poder revitalizador de la cultura” y el Puerto Rico Block Party, en el que Ma compartirá con músicos locales como Pirulo, PJ Sin Suela o la Tribu de Abrante, en la Plazoleta de Minillas en Santurce.

A veces las personas dan por sentado la cultura y en momentos de crisis reales, lo que aparece cuando la política y la economía no van tan bien, es la cultura. Tenemos que asegurarnos de que la cultura juegue su parte en sostener y en darle a las personas resiliencia. Creo que la gente en Puerto Rico lo ha demostrado tanto y tan hermoso después del huracán María”, opina el artista chino-estadounidense.

“Estoy bien interesado en escuchar a PJ sin Suela, a Pirulo”, revela, “siempre estoy interesado en quién es la gente y por qué hacen lo que hacen, es mi búsqueda eterna. Yo animo lo más posible a que los seres humanos, con la ayuda de la cultura, imaginen y construyan un futuro más esperanzador”.

Si le pides a Ma que identifique huellas del poder de la cultura te contará una historia de su padre que aprendió de niño. Vivía en el París ocupado por los nazis con todas las limitaciones propias de la época. En la oscuridad de las noches sin energía eléctrica, su papá tocaba de memoria las “Partitas para violín solo”, de Bach.

“Fue el primer ejemplo”, recuerda, “y eso me enseñó que él realmente creía en el poder de las palabras, de la poesía, de la música, en alcanzar el poder innato de la cultura para ser generosos. Es algo en lo que creo y lo experimenté bien temprano, la música es poderosa. Cuando pones primero la esperanza, la dignidad y la seguridad haces que las cosas pasen y eso es increíblemente conmovedor e inspirador”.

Relación a largo plazo

Por su diversidad técnica, la pieza que interpretará en la isla es considerada el máximo tour de force para un violonchelista. “Seis suites para violonchelo solo”, de Johann Sebastian Bach, es una puesta de poco más de dos horas, sin acompañamiento ni intermedios, que Ma ejecuta de memoria.

Nuevamente, todo empezó con Casals, él determinó el estándar y el elevado tono de lo que esta música puede significar”, dice aludiendo a que el músico catalán descubrió en su adolescencia estas piezas perdidas en la historia y comenzó a tocarlas.

“Fue casi la primera música que toqué de niño”, dice Ma y señala que la misma le ayudó a descubrir además la conexión espiritual entre la música y la audiencia y cómo “les ayuda a pasar tiempos difíciles”.

“Según me hacía mayor, más y más personas se acercaban y me decían ‘cuando me hospitalizaron’ o ‘cuando tuve esta crisis’ esta fue la música que me ayudó a sobrepasarlo y para mí ese es el poder de la música. Esta obra la he tocado y la he explorado toda mi vida. Siento que no es un momento fácil para mucha gente alrededor del mundo así que tocar esto es una manera de decir ‘esto es lo mas difícil que se ha escrito para el violonchelo y me gustaría tocarlo para ofrecerlo, para empezar una conversación’”, señala el músico que insta a los jóvenes artistas que traten de memorizarla antes de los 21 años “porque después será mucho más difícil”, dice entre risas.

Cada vez que Ma interpreta esta pieza siente que vuelve a ver “a un viejo amigo”. “Descubres nuevas características, nuevas cosas en la personalidad de cada pieza”, propone el artista que toca el violonchelo “casi todos los días” y quien posee una “amistad constante” con la música, aunque “prefiero a las personas”.

“Esta obra de Bach es de esas composiciones bien sencillas, pero a la vez bien complejas”, prosigue su descripción, “es una pieza difícil, pero si te conviertes en parte de ella te sientes muy libre. Cuando la tocas sientes que tienes muchas alternativas y parte de resolver problemas técnicos es que tú no los piensas cuando estás tocando y es casi como si estuvieras improvisando en el momento. Si tú puedes llegar a esa clase de libertad, entonces la audiencia también la experimenta”.

Los boletos para su concierto en la isla se agotaron en unas seis horas y lo agradece. “Siento un fuerte vínculo con la isla, aunque la he visitado solo una media docena de veces, hay una fuerza ahí que yo admiro tremendamente y espero que podamos celebrar los diversos talentos de los puertorriqueños. Cuando la gente me pregunta, ‘¿vas a Puerto Rico?’, me dicen, ‘por favor, dime cómo podemos ayudarlos’. Quiero ser un mensajero, pero primero quiero escuchar cuidadosamente lo que la gente quiere decir”, puntualiza.

El mejor del mundo

Si le acuerdas que, en un mundo con serias dificultades para coincidir en muchos temas, él es unánimemente considerado el mejor violonchelista, Ma insiste que “no pienso en eso”.

“En lo que sí pienso es en que Casals siempre decía que era primero un ser humano, un músico segundo y tercero un violonchelista. Y cuando escuché eso por primera vez pensé ‘wow, quiero eso’ porque sabes qué, somos mucho más de lo que hacemos. Este es mi trabajo, ok, y eso es maravilloso, pero más allá de eso tenemos tantos roles. Eso me hace sentir que mi interior está lleno de algo. Eso te hace repensar tu relación con el tiempo, ‘estoy aquí, consciente de lo que hago y todos mis sentidos están vivos’ ”, proclama.

Esa conciencia también afecta el momento en que crea sonidos hermosos con el violonchelo. “Parte de lo que hace tan interesante tocar es que tus sentidos están hipersensibles a todo a tu alrededor, por eso tocar para la gente es tan importante, es casi como un momento sagrado que compartimos y no podremos repetirlo nunca”, detalla.

Después de Puerto Rico, “The Bach Project Tour”, llegará a Ciudad México y continuará por América Latina, Europa, África y llegará a Estados Unidos.

“He aprendido tanto de cada comunidad en la que hemos estado porque ellos decidieron hablar de lo que querían. A veces es de resiliencia a través de la cultura, de gentrificación, de emigración, de refugiados, de seguridad alimentaria. La fortaleza de una comunidad es algo con lo que estoy realmente impresionado”, comparte entusiasmado.

Una de las discusiones que más le ha impactado ocurrió en Quebec, Canadá, donde escogieron hablar sobre inteligencia artificial y primeras civilizaciones en el conversatorio. “¡Cuán interesante es eso!”, señaló.

Ma cuenta que una persona de la tribu Mohawk le indicó que ellos contemplan el futuro hasta siete generaciones delante de ellos.

Eso significa que cualquier cosa que hagamos en esta generación tiene que evolucionar por siete generaciones y si nos ocupamos de ese periodo de tiempo seremos responsables de diferentes maneras, empiezas a pensar diferente. Si vives en un mundo que cambia tan rápido, quieres asegurarte que las decisiones que tomas al final van a hacer un bien a los seres humanos, así que no puedes pensar en el futuro sin el presente. Hay que practicarlocomo si fuera un músculo: lo que hago ahora tiene ramificaciones y consecuencias en el futuro y eso es bien interesante”, acaba.

Ma está ávido de aprender, viene dispuesto a conocer todo lo que Puerto Rico puede enseñarle. Que empiece el intercambio.



Source link